Una palabra entregada
no, mil palabras, todas mal dichas
que no valías la pena.
Las explicaciones están de más
ya no puedo ser yo quien te odie
ya no puedo ser yo quien te mire
y te diga "me arrepiento".
Pero nunca, nunca me arrepentí de ti
sabía del sufrimiento, lo había conocido antes
de las peleas sin sentido
de los besos fríos
del rencor, de tu rencor
y aún así quería hacerlo.
Pensando, recordando
dónde quedaron esas palabras de amor
esas promesas, tu "para siempre"
esos llantos, esas risas, esas noches.
Gracias a ti por no existir
por amarme sin fin
y por olvidarme.
Pensarás algún día sólo en mí
tú mismo dijiste que así sería.
Buscarme, y al encontrarme volver a intentar olvidarme, esa es tu obsesión
Sólo tú me escuchas
me escuchas en el silencio de esas largas noches a solas
y me dices en voz alta que te pertenezco
que no puedes vivir sin mí
que no puedes ser completamente feliz, algo te falta.
Pero ya lo eres.
Y sigues ahí, lejos de mí
como si no importara nada
como si no existiera nada
Gracias por no existir
por dejarme sola.
Eres un sueño, un recuerdo
una realidad, un recuerdo
un pensamiento, un recuerdo
una larga noche de felicidad.
No me perdono haber podido
me perdono no sentirlo más.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario